Archivos Mensuales: febrero 2014

Taller literario radiofónico. Sesión IV: La realidad mágica

Resumen: Escribir un cuento de 250 palabras como máximo en el que dotemos a un objeto cotidiano de una cualidad extraordinaria o fantástica, incorporándolo a la vida de su propietario como algo perfectamente normal.

Cómo participar: enviar los textos a elsol@canalextremadura.es hasta el próximo viernes día 28.

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¡Escucha aquí el audio del taller!

Aunque la conciencia predominante, al menos en la cultura occidental, sea la de negar la existencia de todo aquello que no podemos explicar racionalmente, hubo un tiempo y aún hay lugares hoy, en los que lo mágico, lo irracional, lo sobrenatural, era y es aceptado como real.

Sin embargo, la realidad mágica en la literatura, que emana de corrientes como el real maravilloso, postulado por Alejo Carpentier o el propio realismo mágico cultivado por Cortázar, Cunqueiro  o García Márquez, entre otros, persigue otros fines, estéticos o éticos: despojando lo mágico de su condición de extraordinario, incorporarlo a la realidad como parte de la cotidianidad, de la rutina; como si fueran una misma cosa.

Así, no busca que lo irracional irrumpa y desbarate la armonía del mundo asumido como real, sino que éste lo asuma como parte de sí. En el relato de Borges, El Zahir (a pesar de que Borges se negó a ser encuadrado en el Realismo Mágico, como negó cualquier clase de realismo), llega a las manos de protagonista una moneda corriente que, sin embargo, tiene la propiedad de ser inolvidable, esto es, que aquél que la posee es incapaz de borrarla de su mente hasta el fin de sus días. A pesar de ello, el personaje asume lo que le ocurre como algo que no quebranta las reglas del juego, asume su suerte y convive con ella como otros convivirían con la enfermedad.

Nuestra propuesta de esta semana se dirige en este sentido: debemos construir un cuento en el que dotemos un objeto cotidiano con una cualidad extraordinaria (en el caso de Borges, es el ser inolvidable), y lo incorporemos a la vida de su propietario como algo normal. Puede ser una pluma que habla o una silla que llora la pérdida de un ser querido. En cualquier caso, sus propietarios convivirán con esta situación anómala como si fuera los más normal del mundo.

Tienes hasta el viernes 28 de febrero para enviarnos tu cuento a elsol@canalextremadura.es.

Escucha el audio completo del programa para tener más detalles de nuestra propuesta, o consulta los materiales adicionales que hemos seleccionado:

  • El Zahir / BORGES, Jorge Luis: http://www.literatura.us/borges/elzahir.html
  • El reino de este mundo / CARPENTIER, Alejo: http://lahaine.org/amauta/b2-img/Carpentier%20(El%20reino%20de%20este%20mundo).pdf
  • Realismo mágico: http://es.wikipedia.org/wiki/Realismo_mágico
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Taller literario radiofónico. Sesión III: literatura y memoria

RESUMEN: componer un relato (máx. 250 palabras) partiendo de un recuerdo (de infancia, juventud, etc.). Podemos narrar el recuerdo asumiendo el protagonismo del relato (1ª persona) o bien mezclarlo con elementos ficticios y re-crear el recuerdo (1ª o 3ª persona)

Enviarla a: elsol@canalextremadura.es hasta el sábado 14 de febrero

RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón 

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¡ESCUCHA AQUÍ EL AUDIO DEL TALLER LITERARIO! A PARTIR DEL MINUTO 4:30

Ésa es la cita introductoria de El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano. A Galeano la gente le cuenta historias, le llueven las historias, y él las va anotando en su libreta y después las convierte en literatura.

A lo largo de la vida infinidad de personas nos cuentan sus historias. Otras las protagonizan en nuestra presencia y nosotros las registramos. Un buen día, aquello emerge de las profundidades de nuestra memoria y da lugar a una reflexión, a una fábula para nuestro hijo, un ejemplo para apoyar uno de nuestros argumentos. Del mismo modo, sentado frente a la hoja en blanco, el escritor es asaltado por sus recuerdos y tiene la oportunidad de transformarlos en un cuento o en el punto de partida de una novela.

El escritor puede sencillamente intercalar pasajes vividos en una trama ficticia si lo que busca es darle al texto una buena dosis de realismo, como hace el extremeño Luis Landero en su obra Entre Líneas.

Cumplió los siete años. Y un día en la escuela, don Fermín le preguntó desde su montura: “¡A ver, Albacete!, ¿qué cosa grande es Dios?” Manuel no lo sabía pero vio un compañero que, por entre las patas del caballo, empezó a hacerle señas. Fingía que fumaba un puro, exagerando el gesto como si fuese un banquero o un apoderado taurino.

Entonces cayó en la cuenta. “Dios es el Espíritu Puro”, proclamó. Y don Fermín le dijo: “Muy bien. Y en premio, vas a elegir la ciudad que prefieras ser”.

Manuel bajó la cabeza y susurró: “El País de Maricastaña, don Fermín, ésa es la ciudad que yo quiero ser.” Él, entonces encabritó al caballo y montó en cólera: “¡Con España no hay bromas que valgan, rufián!”, gritó, dándole con la vara de olivo. “¡En adelante, en castigo por tu cosmopolitismo, y ya para todo el curso, serás sólo Alburquerque!”

Y desde entonces, la niña Alicia se burlaba todavía más de él. Pero luego se vino a Madrid, pasaron los años y hoy Manuel sabe que era entonces, en la infancia, cuando vivía realmente en un país lejano, lleno de maravillas que no supo ver hasta que la nostalgia se lo ofreció en la lejanía, convertido ya en materia poética. Y de ese modo fue como, queriendo ser Maricastaña, llegó a ser simplemente Alburquerque”

Entre líneas: el cuento o la vida (Tusquets, 2001)

¿Quién no tiene anécdotas así, recuerdos de viajes, amores de verano, pérdidas de seres queridos? Fijaos que este timpo de recuerdos no se fijan de una manera vaga, como una especie de nebulosa en nuestra mente: si nos detenemos y observamos de cerca podemos recrear una imagen, incluso un olor, unos sonidos, una luz y, sobre todo, un cúmulo de emociones: Ahí tenemos una historia que contar o, al menos, un pasaje que volcar en nuestra historia.

Como decía, la memoria no tiene por qué dar como resultado un trabajo autobiográfico necesariamente. Gran parte del éxito de nuestra historia estará en trasvasar lo recordado a un personaje ficticio que nos permita tomar distancia. El propio Landero lo contaba de una manera que bien merece citar sus palabras textualemente:

Recrear: · es decir, que nunca contamos fielmente los hechos, sino que siempre inventamos o modificamos algo, o lo que es lo mismo: a la experiencia real le añadimos la imaginaria, y eso es sobre todo lo que nos causa placer.

El placer de añadir un cuerno al caballo y de que nos salga un unicornio. De ese modo, vivimos dos veces el mismo hecho: cuando lo vivimos y cuando lo contamos. A menudo pasa que, en la realidad, hemos representado papeles secundarios en un suceso. Al contarlo, sin embargo, nos reservamos el papel de protagonistas (aunque sólo sea porque lo contamos desde nuestra perspectiva).

La realidad nos pone en nuestro sitio; luego, nosotros, por medio de la narración, ponemos a la realidad en el suyo.

El mendigo deviene príncipe, la realidad se rinde ante el deseo, la vida se confunde por un instante con el sueño. Somos narradores por instinto de libertad, porque nos repugna la servidumbre de la propia condición humana en un mundo donde no suele haber sitio para nuestros afanes de verdad, de salvación y de plenitud y luego, si la historia merece la pena, el oyente se la contará a su vez a otra persona, y así sucesivamente, y en cada versión se agregarán nuevos detalles y se omitirán o corregirán otros, hasta alcanzar su forma definitiva y felizmente anónima. La civilización le debe mucho a las historias.

PROPUESTA:

Partiendo de un recuerdo, os pedimos que escribáis un relato breve o un fragmento de un relato mayor. Y si os sentís con fuerzas, os proponemos además que no intentéis hacer una traslación exacta de la experiencia recordada, sino que ésta la mezcléis con una dosis de invención de manera que no sea fácil disociar lo real de lo imaginado.

Tenemos entonces dos niveles de ejercicio: podéis limitaros a narrar un recuerdo, o bien lanzaros a construir un relato a partir de un recuerdo, mezclando ficción y realidad.

Algunas pautas básicas:

  • Nos será más sencillo si el narrador adopta una primera persona, aunque también es posible hacerlo desde la tercera, asumiendo un enfoque de narrador omnisciente, ya que tiene que penetrar en la psiquis de los personajes.
  • Debemos evitar contar todo lo que recordamos: seleccionaremos los pasajes que aporten tensión a la narración, los reordenaremos si es necesario.

Los textos, de 250 palabras como máximo, serán enviados a elsol@canalextremadura.es hasta el viernes 14 de febrero como máximo.

SELECCIÓN DE TEXTOS ENVIADOS POR LOS ASISTENTES:

Enlaces de interés:

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En el ecuador

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Ayer inauguramos la tercera edición del taller de Iniciación a la Escritura Creativa. Desde aquella sala de la Residencia Hernán Cortés donde empezamos, al aula de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación donde lo impartimos ahora, pasando por la mágica librería Tusitala donde también recalamos en este viaje, parece haber trascurrido un tiempo difícil de medir, como el de las buenas novelas y los cuentos malos.

Pero como aún no ha transcurrido un año, no queremos adelantar el balance. Ahora toca más bien coger aire y encarar esta recta final del curso 2013-14. Por delante nos queda terminar el trabajo empezado en septiembre en nuestro taller anual de Narrativa, cumplir las expectativas de los doce alumnos que cursarán las dos ediciones del taller de Iniciación que tendrán lugar hasta el mes de mayo; y lograr que gentes de otros lugares, como hasta ahora, lleguen a nosotros a través del taller literario radifónico que el CELARD dirige en Canal Extremadura, un jueves de cada dos.

Además, tendremos que sacar adelante la primera convocatoria de un nuevo taller: La escritura de los sentidos, en el que invitaremos a nuestros talleristas a descalzarse el alma y aparcar los prejuicios que marginan el olfato, el tacto o el gusto en el proceso de creación literaria.

Una vez que hayamos cumplido todos estos objetivos, entonces sí, nos permitiremos releer lo escrito, y corregir párrafos o incluso páginas enteras de este primer borrador. Ahora toca dejar que los personajes se guíen a sí mismos en este último tramo de historia, mientras nosotros miramos vigilantes que se cumplan los hitos del argumento: despertar y alimentar las pasiones de nuestros escritores en potencia.