Y así fueron los Microrrelatos Encadenados por Whatsapp…

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En la Noche en Blanco 2014, dirigimos una actividad muy especial, en colaboración con la Biblioteca Pública Bartolomé J. Gallardo y el Ayuntamiento de Badajoz: el I Encuentro Virtual de Microrrelatos Encadenados por Whatsapp, y aquí tenéis los resultados:

REVELACIONES (GRUPO A) 

Autores/as (en orden de escritura): Iván González, Amalia Barrigas, Maribel Jiménez, Beatriz Rodríguez, Valentina Murillo, Sara González, Julk Fernández, Daniel San Juan, Susi Merino y Sonia Machuca.

La mano de mi hijo apretó fuertemente la mía. Pensé que se iba a casar o que tenía cáncer y también todo lo que queda entre esos dos extremos. Entonces, me miró a los ojos.

-Sé que ya lo sabes -me dijo- No es que haya tratado de ocultarlo todo este tiempo. Es simplemente que nunca antes te habías molestado en venir hasta aquí.Él estaba en lo cierto, claro que lo sabía, me había enterado hacia unos días. Pero aun así me dolía en el alma ¿Cómo podía haber tomado esa decisión?.

Aquellos momentos fueron algo más que puro sentimiento; él se arrodilló ante mí y me confesó su callada y ahogada condición sexual. Era homosexual.El padre lo miró con estupor, lo cogió y lo puso a su altura. Era el ser más valiente que conocía, había sido capaz de confesar aquello que él mismo nunca se atrevió a admitir.

Mientras se abrazaba a su padre, en mis labios pintados se dibujaba un feroz reproche.Sin embargo la voz del padre sonó lejana, como si fuera de otra persona.

-¿Qué harás con Paloma y los niños? Ya no podrás estar al frente de la empresa -y su corazón se heló.

Le contó a nuestro hijo la soledad de estos años, junto a mi a la quien, aun habiéndome querido y teniendo un hijo común, nunca sintió suya.

El miró a su padre y deseó con todas sus fuerzas que también se sincerara. Aunque su familia se derrumbara. Sería mejor reconstruirla desde las ruinas de la sinceridad, que mantenerla en pie con andamios de mentiras.Hacia tiempo que me miraba a la cara, pero no a los ojos.

Cuando lo hizo, me oculte tras el grifo, que dejaba caer a chorros la vida. Cuando me giré, sonreía y el mundo se detuvo. Podía ser completamente yo y una mirada suya bastaba para que intuyese que pasaba por mi mente.

Creí que al fin viviría mi verdad. Sólo un instante. Ella entró acompañada de los jefes del partido. “No son tiempos para rarezas, no romperéis mi vida” Tres días después, dos disparos, un solo instante. 

NADA QUE CELEBRAR (GRUPO B)  

Autores/as (en orden de escritura): Fina Cortés, Lara Mª Pimienta, Roser Habela, Tomás Salas, Alejandro Moreno, Yolanda Amigo, Carmen Calvo y Petra Bueno.

Quedaban 24 horas para mi cumpleaños pero estaba segura que de no viviría para soplar las velas.

Mauricio me avisó pero yo no le hice caso. Ahora ya era tarde, tenía que elegir; tantos años dudando y ya no me quedaba tiempo. No dudé más, y le llamé.

Apenas conseguí emitir un susurro con mi garganta. Al otro lado de él había demasiado ruido. A esas horas seguro que estaba con sus colegas y en lo último que estaría pensando sería en mi.

Nos citamos donde siempre, baje del coche oprimiendo fuertemente la bolsa en mi mano. Lo vi de lejos. Abrí la bolsa dispuesta a todo cuando de repente note una mano en mi hombro. Un frío helado recorrió mi cuerpo. Esa presencia heló mi sangre; mis miembros se pararon.

Como si tuviese vida propia, la bolsa cayó de mis manos. No tuve tiempo a reaccionar; me giré y vi a mi madre agachada, cogiendo la bolsa. Ignorando su contenido, me la devolvió.

Después me enseñó el revólver que llevaba en el bolso y me guiño el ojo.

A lo lejos, vi la silueta de Mauricio corriendo hacia mí. Se paró y me dedicó una de sus mejores sonrisas.

-Mauricio coge la puñetera pistola de agua. Tu hijo ha inundado la casa. Llama al seguro que no tengo batería.

Siempre había sido un niño travieso, pero el día de mi cumpleaños sabia que lo que más me ilusionaba era soplar las velas.

Así que mi madre, tan resuelta como siempre dijo:

-Anda, tirad todos para arriba que ya está la tarta. ¡Ay!, esta familia me va a quitar la vida. 

EN EL DIVÁN (GRUPO C)

Autores/as (en orden de escritura): Noé Otero, Blanca Naranjo, Helena Rendón, Soledad Pérez, Carlos Luis Becerro, Araceli Rodríguez, Ángela García, Diego Bote, Manuela Lobato y Fátima González.

Abrazar a mi mujer era entonces el mayor de mis placeres. En la cárcel uno aprende a diferenciar nítidamente lo importante de lo banal.

La misma sangre había manchado sus manos y las mías, la misma urgencia temblaba en su voz.

Pero ella respiraba un aire libre allá fuera y yo debía ocupar mi mente para no enloquecer. Me pregunté mil veces si valió la pena ese pequeño momento de odio.

Matar, querer, odiar, desear: matices de la misma pasión, que nos unía a pesar de la ausencia, de los obstáculos. O eso me repetía yo como un mantra.

No podía olvidar aquella escena. Era un pensamiento pegajoso que le invadía sin remedio. En la locura siempre hay algo de razón, y sus ojos, antes sabios, ahora aturdidos, miraban con odio.

Pero su mirada rezumaba a la vez angustia y felicidad. Y a pesar de todo el amor estaba ausente.Su piel ya no me llenaba, su boca no me envenenaba, ella se había difuminado cual atardecer y jamás volvería.

¿Si tanto llenó mi vida? ¿Por qué matamos a la que fue todo para mi? Y ella está libre…. y yo aquí. Es una pesadilla.

Mientras pienso esto Guzmán, mi compañero, esta afilando un cepillo de dientes con el nombre de otro interno. Es un gran conversador. La psicología ha perdido un gran profesional. Él fue quien me dio la solución a mis problemas de conciencia.

Guzmán abandona la celda y le sigo sin hacer ruido. Parece decidido y se encamina a la celda siete. Justo cuando va a empujar la puerta extiendo mi mano torpemente.

¡Ring,ring! El despertador me avisó para ir a trabajar. Yo giré la cara y vi a Yolanda placidamente dormida. La abracé fuertemente y terminamos haciendo el amor cómo nunca lo habíamos hecho. Llegué tarde al Juzgado. Una manifestación contra la violencia de género me retuvo en el camino. No me importó.

Sueño o premonición; algo tenía seguro y es que en lo que me quedaba de vida daría toda mi libertad por un segundo de cautiverio a la vera de la mujer que amo. 

LA TRAMA (GRUPO D)

Autores/as (en orden de escritura): Alicia Mendo, Mamen Pérez, José María Regaña, Ángela Sayago, Ascensión Félix, Rocío Lázar y Tere Gutiérrez. 

Eché un vistazo al ataúd por encima de las cabezas, me santigüé y escupí. Ya nos habíamos despedido, pero aún así deseé poder quedarme junto a él.

Aún me ardía la cara de la última bofetada pero ahora, ya no era ese monstruo en el que se había convertido. Lo miraba y sentía lástima pero también asco, y ternura, y rabia, y nostalgia, pero sobre todo, alivio.

Cerré los ojos y, sólo por un momento, imaginé que no era yo la que apretaba aquel gatillo. Pero entonces ese ataúd sería el que contendría mi cuerpo.

Después de su último viaje a Madrid, estaba más raro que nunca. Nunca lo había visto tan violento, como la noche de su regreso, cuando apareció con aquella maleta y la dichosa grabación de aquel estúpido vÍdeo.

Me obligó a verlo con él y, al día siguiente, aunque me sentía enferma, volví a ponerlo sola. Al terminar, la cinta siguió girando y entonces vi las primeras imágenes de ambos.

Los muy estúpidos habían dejado la cámara grabando. La maleta estaba abierta, un montón de billetes junto a un artefacto extraño se encontraban en el interior. Hoy me alegro de que esté muerto. Muchas vidas se hubiesen perdido si aquella mujer no hubiese entrado por la puerta.

En ese momento lo pensé todo, mi mente procesó una forma de quitarlo del medio sin dejar dudas sobre mi inocencia.

Entre las dos urdimos la trama. Ella solo tenía fines altruistas; yo no.La venganza era el motor que impulsó a mi dedo índice a terminar con su triste vida. Nunca pude perdonarle todos aquellos años de sufrimiento.

¡José Mari, cambia de canal! Esta película no tiene sentido por que además ya se sabe que la mujer extraña es la madame del segundo, así que haz el favor y pon algo más alegre que ya bastante triste es la vida. 

TRES, DOS, UNO: CONTACTO (GRUPO E) 

Autores (en orden de escritura): Manuela Rodríguez, Margarita del Brezo, Manuela Gómez, Caridad Jiménez, María José Calero, María José Contreras, Manuel V., Jaime Vázquez y Asunción Vidarte.

Cuando desperté me faltaban tres metros para estrellarme contra el asfalto. Puede parecer absurdo, pero ni siquiera en ese momento perdí la esperanza.

Quizás después de todo tuve suerte. No había muerto. Entonces fue la luz en el horizonte. La esperanza. ¿Bonito nombre, verdad?

La luz me cegó al abrir los ojos. Palpé mi cuerpo con curiosidad, no me reconocía. Como tampoco el sonido sordo y estridente que llegaba desde atrás.

Entonces corrí tan rápido como pude. No sabía bien hacia donde pero corrí como si me persiguiera el mismo diablo. Pensé que era lo mejor.

Estaba acorralado y en mi corazón penetró, como bala de plata, las palabras ¡Alto o disparo! y me transformé en humano en el mismo instante en el que salté a la boca del metro y me escondí en la oscuridad y las vías vacías.

El sonido estridente continuaba tras de mí. Pero ahora lo sentía más cerca, acompañando a un gigante luminoso y blanco.

De repente, de forma providencial y casi milagrosa, con un gran sobresalto, desperté de tan sórdido sueño e instantáneamente reino en mí una calma tranquilizadora.

Pero duro poco. Volví a despertar. Me faltaban dos metros para reventarme contra el asfalto.

“Ojalá y me la encuentre de nuevo entre aquellas flores. Ojalá y allí nos volvamos a ver.” Fueron las últimas palabras que el ángel de la túnica negra robaría de mis labios.

El ángel desapareció dejando en mis labios el sabor a sangre y aroma de dulces miel. Tal paz sentía que me quedé dormida en el jardín. 

Desde el CELARD queremos agradecerle a la Biblioteca Pública Bartolomé J. Gallardo la posibilidad de llevar a cabo esta actividad, y a todos los participantes su entrega y generosidad. No hubo un solo problema de coordinación y los cinco microrrelatos fueron escritos sin interrupciones. ¡Y eso que la mayoría estaban en la Noche en Blanco! Otros lo hicieron desde fuera de Badajoz -Madrid, Málaga, Arteixo, Cáceres, ¡e incluso desde Londres!- y a ellos y ellas queremos reconocerles también su grandísimo mérito. Estamos deseando contar con todos para la próxima edición. Ya veréis lo que estamos maquinando esta vez…

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2 pensamientos en “Y así fueron los Microrrelatos Encadenados por Whatsapp…

  1. Juli Merino dice:

    Que gran idea! Quería haber participado pero… Se me echó el tiempo encima, culpa mía eh? El caso es que desde un primer momento me atrajo la idea. La próxima vez no falto. Saludos.

  2. […] hemos introducido la escritura en la oferta cultural en la Noche en Blanco con nuestra propuesta de Microrrelatos por Whatsapp, en la que participaron incluso desde otros […]

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