Microrrelatos radiados: el despiste y la fotografía

Por si aún no sabéis cómo funciona nuestro taller literario radiofónico, prestad atención:

Cada semana elegiremos un motivo a partir del cual los participantes deberán escribir un microrrelato. Un buen motivo literario debe ser lo suficientemente específico para arrastrar a la imaginación y alentarla, espolearla, y a la vez lo suficientemente abierto como para ser enfocado desde un punto vista original por cada escritor.

Esta semana, vamos a tomar como motivo de escritura:

La fotografía

Chema Madoz

Escucha aquí el podcast del programa

Está claro que la única fuente inagotable de creación es la realidad, y pocos canales de expresión artística son capaces de captarla como la fotografía. En ella están contenidos, codificados, todos los parámetros y condiciones en que fue tomada: la luz, claro está, y el color, pero también la temperatura en la piel de los fotografiados, en sus ropas; el ánimo en sus rostros, en sus sonrisas, en la relación con su entorno; el movimiento, los aromas, el contexto social. Una fotografía es el microrrelato perfecto, por cuanto elide todo el pretexto y el postexto, y se centra únicamente en el texto. El escritor puede decidir entonces tomar la imagen y narrarla, o inventar un pasado y un futuro posibles para el presente que tiene ante él.

Lo que proponemos esta semana es que escribáis un micro a partir de una foto y que, junto al micro, nos enviéis el enlace a esa foto. Y, como ejemplo, os presentamos esta fotografía del checoslovaco Joseph Koudelka, del que podéis ver una exposición en la Fundación Mapfre, en Madrid, hasta el 29 de este mes.

Joseph Koudelka

Joseph Koudelka

La monja y el demonio, de Miguel Ángel Carmona

Me lo avisó y, sin embargo, fue verlo y no tener ojos para el resto. Sus cuernos y su rabo no lograban desfigurar un cuerpo propio de un dios y un rostro de ángel. El torso rojo y sudoroso, cubierto de arena primero y después de gotas agua salada, o de llanto del creador. Me lo avisó. Mañana, cuando despiertes, no estaré aquí. Yo ya llevaba un par de gintonics así que no me pareció mala idea. Al fin y al cabo, aquellas fiestas de disfraces en la playa podían resultar tremendamente aburridas.

Vocación, de Miguel Ángel Carmona

Huele a sal. Sabe a sal, pero es desengaño. Las gaviotas se ríen de mí. Lo han visto zarpar. Lo han visto desnudarse, dejar junto a mi cuerpo dormido el maletín y el paraguas, y echarse al mar. Lo esperaban en un yate a cien metros de la orilla. Ahora tengo dos opciones. Seguirlo y dejar que mis hábitos se traben en los rompientes, ir a dormir junto al coral, o regresar al convento donde me espera un perdón que a estas alturas me niego a pedir.

Construye tu historia en un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Después, envíanoslo a través de este formulario:

botón formulario

¡Te esperamos en el taller literario de El Sol!

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