Micros Radiados: la risa y la guerra

Por si aún no sabéis cómo funciona nuestro taller literario radiofónico, prestad atención:

Cada semana elegiremos un motivo a partir del cual los participantes deberán escribir un microrrelato. Un buen motivo literario debe ser lo suficientemente específico para arrastrar a la imaginación y alentarla, espolearla, y a la vez lo suficientemente abierto como para ser enfocado desde un punto vista original por cada escritor.

Esta semana, vamos a tomar como motivo de escritura:

La guerra

Foto: Chema Madoz

Escucha aquí el podcast del programa

La guerra es un fenómeno que afecta a todas las escalas, ámbitos y espacios de una sociedad. La guerra contemporánea, con sus justificaciones, con sus asimetrías y, sobre todo, con el inmenso poder destructivo puesto a su servicio, ha saltado desde los campos de batalla a las calles, los colegios, las casas. La guerra hoy se gana en algunos despachos, en los mismos despachos de siempre, pero se pierde dentro de un mismo.

La propuesta de esa semana es acercarnos a esos espacios a donde no acuden los historiadores ni los grandes polemólogos. Es colarnos en esos escenarios en los que la guerra se manifiesta con toda su brutalidad, bien sea a través de la risa, del silencio, del llanto, de la amistad, del miedo, del juego…

Aquí dejamos algunos ejemplos aunque, como veréis, el motivo de esta semana no tiene horizonte a la vista.

 

Infantería, de Miguel Ángel Carmona

Casi todos han sido capturados. Los han puesto de rodillas, con las manos en la nuca, me dice Sebas mordiéndose las uñas. Julián se ha hecho pis encima.

Aquí estaremos seguros hasta la noche. Esta mañana tuvimos que echar a correr hacia el bosque con los pijamas puestos, algunos de nosotros descalzos. El enemigo había descubierto nuestra posición, probablemente por ese fuego que tuvieron que encender los monitores para que los pequeños durmieran tranquilos.

Idiotas. Como si alguno de nuestros padres nos hubiera apuntado a este campamento para que durmiéramos tranquilos.

 

Roñas 

En el calabozo, mi abuelo observó cómo se consumía la vela. A la mañana siguiente, iban a fusilarlos a él y a varios hombres más que yacían en el jergón de paja. Cuando llegó la hora, se acercó a los barrotes de la celda un capitán de las tropas franquistas.

—¿Algo que alegar en su defensa?

—Si… si yo soy muy devoto, iba para cura —dijo mi abuelo.

—Ya, y por eso estás aquí con los rojos, no te jode. A ver listo, si tanto sabes ¿qué santo es pasado mañana?

Mi abuelo que no había pisado una iglesia desde 1912 cuando le bautizaron, miró al oficial a los ojos y le replicó sin titubeos:

—Santa Hilaria.

Y eso le salvó la vida. Una cosa era no creer en Dios y otra olvidar el día del nacimiento de su esposa.

(fuente: http://blogs.cadenaser.com/concurso-relatos-guerra-civil/)

Construye tu historia en un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Después, envíanoslo a través de este formulario:

botón formulario

¡Te esperamos en el taller literario de El Sol!

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