Microrrelatos radiados: las relaciones y los regalos

Por si aún no sabéis cómo funciona nuestro taller literario radiofónico, prestad atención:

Cada semana elegiremos un motivo a partir del cual los participantes deberán escribir un microrrelato. Un buen motivo literario debe ser lo suficientemente específico para arrastrar a la imaginación y alentarla, espolearla, y a la vez lo suficientemente abierto como para ser enfocado desde un punto vista original por cada escritor.

Esta semana, vamos a tomar como motivo de escritura:

Los regalos

Foto: Chema Madoz

Escucha aquí el podcast del programa

Un regalo es un vehículo narrativo perfecto a partir del cual construir un cuento, porque de un solo vistazo el lector tiene una impresión general de la trama: dos personajes al menos, una relación preexistente, un objeto que los vincula y un necesario desenlace basado en la reacción de aquel al que se regala. Esta sería la estructura normal que, además, es perfectamente trasladable, como trama, a otras historias en las que no hay regalo alguno. Sin embargo, hay infinitas maneras de organizar el cuento.

Para empezar, el regalo no tiene porqué hacerse de persona a persona. Puede que nos lo haga el azar, el destino o los Reyes Magos, tal vez. Lo que sí implicará siempre será el tratamiento de la ilusión (no necesariamente de manera explícita), que dependerá a su vez de las expectativas creadas. La sorpresa es, en sí, el objetivo último de la intriga que es, a su vez, la razón de ser de la trama.

Como veréis, un regalo puede dar para mucho y nos puede enseñar, por los caracteres intrínsecos del acto de regalar, a construir una buena historia.

 

Aquí dejamos algunos ejemplos aunque, como veréis, el motivo de esta semana va a exigir un plus de originalidad.

Hacerse mayor, de Miguel Ángel Carmona

Estaba envuelta, pero era una sartén. Una sartén forrada de papel de periódico. Incluso el desenvolverla le parecía penoso, pero su madre lo miraba con la sonrisa suspendida, como un labrador que espera a que le tiren la pelota. Es para los dos, dijo. Claro, pensó Juan, como la vajilla, como las toallas, como la cafetera. ¿Qué querías que te regalara tu madre, un Scalextrix?, había ironizado Julia, ya de vuelta los dos en casa, con el corazón latiéndole a mil por hora. En el cuarto de matrimonio, esperándole, el circuito de Lemans con dos Tyrrel de seis ruedas.

Tiempo y vida, de Lucía Orts

Se miró las manos, sentía cada arruga en el alma. Un año más. Se arrepentía de tantas cosas… No de las que había hecho sino de las que le faltaban por hacer. Pronto salió de su ensimismamiento y miró al frente. Su nieto le traía un regalo.

– ¿Un reloj parado y atrasado? – preguntó confuso el abuelo al arrancar el envoltorio. A lo que el joven respondió: No, tiempo. Te regalo tiempo.

Construye tu historia en un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Después, envíanoslo a través de este formulario:

botón formulario

¡Te esperamos en el taller literario de El Sol!

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