Microrrelatos radiados: el viaje y la infidelidad

Por si aún no sabéis cómo funciona nuestro taller literario radiofónico, prestad atención:

Cada semana elegiremos un motivo a partir del cual los participantes deberán escribir un microrrelato. Un buen motivo literario debe ser lo suficientemente específico para arrastrar a la imaginación y alentarla, espolearla, y a la vez lo suficientemente abierto como para ser enfocado desde un punto vista original por cada escritor.

Esta semana, vamos a tomar como motivo de escritura:

la infidelidad / los celos

Chematramparing

Foto: Chema Madoz

Escucha aquí el podcast del programa

La infidelidad y su contrario, los celos, como paso previo —que en ocasiones se convierte en detonante— a esa infidelidad, son el material por excelencia de las historias que, sobre todo el cine, nos cuenta hoy. La literatura contemporánea acude a este tema en menor medida, seguramente por lo complicado que resulta escribir algo que no esté ya escrito.

Por eso el de esta semana es un reto para los más atrevidos, para quienes no se conforman con la primera idea que les viene a la cabeza, para quienes son capaces de construir personajes con los que, probablemente, nos cruzamos a diario, pero que son difíciles de penetrar y comprender a simple vista.

Para escribir a partir de este motivo hay que alejarse de los arquetipos y caminar decididamente hacia un personaje —al menos uno—, profundo, que cambie a lo largo de las 100 palabras del micro. Para ello, ni una sola de esas 100 tiene que estar escrita en balde.

Un hombre honrado, de Manuel Menéndez

Vivir a lo grande de los bienes gananciales nunca fue su objetivo, había sido una enamorada fiel hasta hoy, me confesó entre lágrimas mientras yacíamos exhaustos y desnudos. Tras meses de aburrida vigilancia, aquella tarde le había desvelado el encargo de su millonario marido, y tras la desconfianza e incredulidad, llegó la rabia que dio paso al sexo salvaje. Me vestí contemplando su joven y hermoso cuerpo. Después, le disparé a quemarropa y salí del hotel. El viejo me pagaba por saber si ella tenía un amante, cierto, pero también por matarla si lo descubría, y yo era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad.

 

Corazón caliente, de Miguel Ángel Carmona

Amar allí era como dar a luz en una tumba, pero le mantenía el corazón caliente. Al amanecer formaron largas hileras en el patio. A pesar del agotamiento, la fiebre y el frío, Isaac buscó la mirada de Klaus, hoy esquiva. Lo veía demasiado pegado al prisionero de atrás, le pareció que en algún momento juntaban sus manos. Reconoció al otro. Eran compañeros de litera. Las piernas se le aflojaron. No estaba dispuesto a tolerar ese juego un día más. Hablaría seriamente con Klaus por la noche, si es que aguantaban vivos hasta la noche, claro.

Construye tu historia en un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Después, envíanoslo a través de este formulario:

botón formulario

¡Te esperamos en el taller literario de El Sol!

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