Microrrelatos radiados: escondites y mundo digital

Por si aún no sabéis cómo funciona nuestro taller literario radiofónico, prestad atención:

Cada semana elegiremos un motivo a partir del cual los participantes deberán escribir un microrrelato. Un buen motivo literario debe ser lo suficientemente específico para arrastrar a la imaginación y alentarla, espolearla, y a la vez lo suficientemente abierto como para ser enfocado desde un punto vista original por cada escritor.

Esta semana, vamos a tomar como motivo de escritura:

Mundo digital

Escucha aquí el podcast del programa

Cerramos así esa gira por los lugares más oscuros y profundos de la literatura (secretos inconfesables, escondites, creencias) y nos abrimos a un motivo plagado de luces. Qué duda cabe, que toda luz proyecta sus sombras, como en estos dos ejemplos que os proponemos para hoy.

Pequeñas mentiras, de Antonio Cano Rodríguez

Deja unos puntos suspensivos al final del correo electrónico que está escribiendo a su hija. Ha venido esta mañana de la consulta del Médico de Cabecera después de recoger los resultados de sus análisis. Sabe cuánto le costó a ella dar el paso de marcharse al extranjero para encontrar por fin un trabajo adecuado para su formación universitaria y el esfuerzo que le está suponiendo abrirse camino al otro lado del mundo. Retrocede el cursor parpadeante sobre los puntos y le miente por primera vez en su vida. Todo ha salido bien, escribe, se verán a final de Diciembre.

 

Josefina, de Miguel Ángel Carmona

Encontré a mamá nerviosa, sentada en la cama. Se le notaba en el temblor de la mano que sujetaba la lata de cerveza y en la manera de apretar las mandíbulas. Miraba la pantalla del ordenador y en la cara le daba una luz de sala de autopsias. Es él, me djio sin levantar la mirada. ¿Quién mamá? Tu padre. Mira, siguió extasiada, lo encontré al hijo de perra. El despertador chilló en la oscuridad del amanecer. Mientras lo apagaba miré la pantalla. Era la entrada de Napoleón en la Wikipedia. Mamá se dejó quitar la cerveza de la mano y arropar, pero me pidió que le dejara allí el ordenador, para que papá le velara los sueños.

Construye tu historia en un máximo de 100 palabras, sin incluir el título. Después, envíanoslo a través de este formulario:

botón formulario

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